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NUESTRO PROYECTO

Una realidad que nace de un sueño

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Nuestra filosofía

Es muy probable que sin necesidad de leer los cientos de sesudos estudios, documentos o ensayos que existen, puedas anticipar algunos de los beneficios de aprender a tocar un instrumento o a bailar. No dudas ni por un segundo que ayudará a mejorar la memoria, la coordinación, la autoestima y, por supuesto, incrementará la capacidad de imaginación y creatividad, entre otras muchas cosas. Pero, ¿cómo impartir la enseñanza de un instrumento, o de la danza, para que todos esos beneficios se materialicen realmente?

El secreto radica en un factor tan determinante como difícil de mantener en el tiempo: la sorpresa. La vida está llena de sorpresas, las sorpresas atraen nuestra atención, nos abren una senda hacia lo que no conocemos, suscitan nuestro interés y nos empujan a perseverar en ese camino, y así debería concebirse, por tanto, el aprendizaje. Debería ser ilusionante. Porque aprender, también es encontrar. En el caso de los más pequeños/as de la casa, todo esto se sintetiza en un concepto tan sencillo como apasionante: jugar.

Mavi Gil, directora de Backstage

Cuando nos planteamos la idea de poner en marcha Backstage, teníamos claro que esa era la raíz que deseábamos para iniciar y mantener nuestro proyecto: el “sorprendizaje”. Aprender desde lo lúdico, la sorpresa, jugando. De ahí nuestro lema: Toca, Baila, Juega.

Una abrumadora mayoría de colegios en nuestro país no cuenta con actividades creativas de peso en las materias que imparten. Como consecuencia directa de la poca valoración que se da a la enseñanza de la música desde las autoridades educativas, su presencia en la escuela se ve desplazada en favor del enfoque más cartesiano de las matemáticas, lengua e inglés. A pesar de todos los beneficios que el aprendizaje de la música aporta, un político se atrevió a decir que “hay asignaturas que distraen”. Sin comentarios.

Pero nosotros estamos plenamente convencidos de que es justamente lo contrario. Hay asignaturas que ayudan a centrarse, a focalizar, a ser más resolutivos. Y la música, indudablemente lo es.

Cuando entras en Backstage ya eres músico, ya eres bailarín/a.

Cuando seamos capaces de integrar el aprendizaje en el entorno de los niños y niñas, y no integrarles a ellos y ellas en el espacio que los adultos creamos para la enseñanza, conseguiremos que disfruten de la experiencia de aprender.

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María Virginia Cagnolo, profesora de música y movimiento, danza moderna y flamenco.