“No habla, no puede usar lenguaje de signos, pero sabe perfectamente cuándo llega a su clase de música.” La musicoterapia en el día a día de la familia Recuero.
- Escuela Backstage

- hace 2 horas
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Sofía tiene 21 años y un diagnóstico de FOXG1.
Su vida, como la de muchas personas con encefalopatía severa, está llena de rutinas médicas, educativas y cuidados constantes.
Pero su familia tenía un objetivo muy claro, y así nos lo cuentan en una entrevista:
“No teníamos ninguna expectativa, sólo queríamos que disfrutara, que se lo pasara bien.”
Buscaban algo diferente. Algo fuera del hospital. Algo fuera de la rutina. Algo que le hiciera feliz.
Y eligieron la musicoterapia.
No porque esperaran avances. No porque buscaran resultados. Solo porque la música siempre había estado en su vida.
“La música está presente en su entorno siempre que podemos. Siempre le han gustado los instrumentos.”
La mayor preocupación de su familia no era la actividad.
Era encontrar el lugar adecuado.
“Lo que más nos preocupaba era encontrar el sitio donde Sofía se pudiera sentir a gusto, segura y querida.”

Porque Sofía no habla. No puede usar lenguaje de signos. Su comunicación es compleja.
Y aun así, necesitaba que la entendieran.
Buscaron en internet, encontraron Escuela Backstage y decidieron probar la musicoterapia con nosotros.
Y entonces pasó algo que no esperaban.
“Nos llevamos la mayor de las alegrías. No es sólo cómo nos tratáis a nosotros, es cómo tratáis a mi hija.”
Hoy, un año después, Sofía entra en Escuela Backstage y todo cambia.
“Se le cambia la cara cuando entra, ya sabe dónde tiene que ir, ya sabe que es su momento.”
Su espacio. Su música. Su momento de felicidad.
El vínculo con su profesora Marta ha sido clave.
“Marta es su conexión, quien la enseña, quien la cuida, quien la entiende, con quien se comunica.”
Y poco a poco, aparecen pequeños logros que lo cambian todo.
“Identifica cuando llegamos por la zona de la academia, se pone más contenta.”
“Intenta participar con los instrumentos.”
“Elige qué quiere comer o beber acercando la mano.”
Pequeños avances que, para muchas familias, significan el mundo.
Porque al final, no se trata solo de música.
Se trata de sentirse comprendido. De sentirse seguro. De sentirse en casa.
“Nos hacéis sentir parte de algo tan importante, profesional y familiar como la Academia Backstage.”
Y hay una frase que resume todo el testimonio de su padre:
“Nuestra meta es que Sofía sea feliz y esta es una parte muy importante de su felicidad.”
Eso es lo que buscamos cada día en Escuela Backstage.
No solo enseñar música, sino crear espacios donde cada persona pueda comunicarse, disfrutar y ser feliz a su manera.
“No será la primera vez que recomiendo la experiencia de Sofía… merece la pena.”
Gracias por confiar. Gracias por compartir vuestra historia. Gracias por recordarnos cada día por qué la música importa.



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